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“Dirigir es servir”. Pablo Amez compartió con nosotros en su taller sobre las virtudes del directivo

Abr 21, 2026

El taller dictado por Pablo Amez, director general de IDADE Management School de República Dominicana, fue una oportunidad para que estudiantes y profesores conocieran qué es lo que hace a un directivo ser un buen líder. Amez invitó a la reflexión sobre el liderazgo y la toma de decisiones. Durante la sesión, que se dividió en una parte para estudiantes y otra para profesores, recordó a los asistentes que el camino hacia la excelencia directiva no es solo una cuestión de conocimientos, sino de forjar un carácter sólido y poner los talentos al servicio de los demás.

Amez compartió su vasta experiencia de más de 20 años liderando áreas de Recursos Humanos en empresas destacadas. En su taller sobre las virtudes del directivo describió las cualidades esenciales que definen a un líder exitoso.

Uno de los puntos centrales fue la distinción entre un técnico y un directivo. Mientras que la función principal de un técnico es producir, la de un directivo es decidir. Para ilustrarlo, Amez presentó un ejemplo actual: cómo es el reciente viaje de tres astronautas alrededor de la Luna. De acuerdo con él, los técnicos e ingenieros hicieron posible el milagro de la misión, pero fueron los directivos quienes tomaron la decisión final de realizar el viaje al espacio.

La toma de decisiones, según Amez, es el epicentro de la función directiva. Sin embargo, no solo los directivos deciden; los técnicos también lo hacen. La diferencia radica en el tipo de situaciones a las que se enfrentan. Los problemas directivos son, en su mayoría, no estructurados, contingentes y llenos de incertidumbre, a diferencia de los problemas técnicos, que suelen ser estructurados y con soluciones más definidas.Amez profundizó en las vías operativas de la razón, tales como la teórica, la formal y la práctica. La propia del directivo es la razón práctica, que se divide en poiesis (producción) y praxis (ordenar el propio comportamiento y el de otros). Los seres humanos, a diferencia de los animales, poseen libertad y racionalidad, lo que implica que sus decisiones tienen consecuencias tanto internas como externas.

Asimismo, enfatizó que la virtud que desarrolla la razón práctica es la sabiduría o prudencia. Para ser un buen directivo no basta con el conocimiento técnico o científico; es necesario adquirir una serie de virtudes, siendo la prudencia la principal. «Uno no es mejor directivo porque lea más libros», afirmó Amez, «el directivo mejora en la medida en la que toma mejores decisiones». Y la única forma de aprender a decidir es decidiendo.

La toma de decisiones directivas, concluyó, es la suma de información más riesgo, donde la información siempre es asimétrica y la incertidumbre es una constante. El proceso deliberativo es clave y consta de cuatro acciones esenciales: el análisis de la situación, definición del problema, la búsqueda y evaluación de alternativas y el plan de acción. El punto de partida es el «amor a la verdad», distinguiendo la realidad de su interpretación.

Finalmente, Amez recordó que una empresa es una organización de personas y su objetivo no debe ser solo la rentabilidad, sino también el crecimiento humano. «Dirigir es servir», afirmó. Un directivo debe buscar la mejora de los resultados, pero también fomentar el desarrollo de su equipo.

Amez explicó que un buen líder es aquel que trabaja para que su labor empresarial esté siempre acompañada de valores como la prudencia, la fortaleza, la justicia y la templanza. «Para ser un buen directivo no es tanto un tema de conocimiento, sino de adquirir una serie de virtudes», expresó.