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Un encuentro cercano con Japón en la Universidad Monteávila

Abr 28, 2026

Tuvimos el honor de recibir en el edificio Lomas del Sol a Yasushi Sato, excelentísimo embajador extraordinario y plenipotenciario del Japón ante la República Bolivariana de Venezuela, junto a su esposa, Yuma Sato. Fue un encuentro cercano donde los estudiantes tuvieron la oportunidad de conversar con el embajador sobre diversos temas relacionados con Japón, sus experiencias e incluso sus gustos personales. El embajador, quien lleva dos años en Venezuela, inició la conversación alentando a los estudiantes asistentes al decirles que ellos serán “los protagonistas de la sociedad”.

Compartió con entusiasmo sus impresiones sobre la fascinante cultura japonesa y la apertura de su país al mundo. Explicó cómo Japón, tras siglos de aislamiento hasta mediados del siglo XIX, se vio impulsado a abrirse a la comunidad internacional, un proceso que marcó el inicio de su modernización y occidentalización. Tras la Segunda Guerra Mundial, Japón reafirmó su compromiso con la paz y la colaboración global, invirtiendo en su economía y en la educación para su reconstrucción. Esta apertura ha permitido al país aprender de otras culturas y, a su vez, compartir la propia.Los estudiantes se mostraron particularmente interesados en la acogida de la cultura japonesa en Venezuela. El embajador expresó su sorpresa por la entusiasta reacción del público ante las actividades que organiza la embajada, como la “Semana Cultural de Japón» en diversas ciudades. Explicó que también le impresionó conocer la gran cantidad de dojos de artes marciales que existen en todo el país, así como el creciente interés por el anime, el manga y otros elementos de su cultura. El embajador Sato enfatizó la importancia de un intercambio cultural recíproco, donde Venezuela también pueda compartir su riqueza con Japón.

Para los estudiantes de la Monteávila interesados en estudiar o trabajar en el país nipón, el embajador ofreció algunas recomendaciones como estudiar el idioma japonés, sumergirse en su cultura a través del anime, el manga y el cine, y aprovechar la flexibilidad de la juventud para adaptarse a nuevos entornos. Algunos estudiantes preguntaron sobre los gustos personales del embajador, a lo cual respondió compartiendo su aprecio por la gastronomía venezolana. Mencionó especialmente las arepas fritas, las caraotas y el bocadillo de guayaba con dulce de leche. Reconoció que la comida japonesa en Venezuela es diferente a la original, pero destacó que esta ha evolucionado y se ha adaptado en otros países, lo cual considera un proceso positivo. La reunión concluyó con una interpretación de la canción “Venezuela”, tocada por el embajador con su cuatro y cantada junto a su esposa.