fbpx

Novedades

En la Monteávila celebramos el genio femenino

Mar 30, 2023

La semana pasada la dedicamos a la mujer en la Universidad Monteávila, en conmemoración al Día Internacional de la Mujer que se celebra cada 8 de marzo. El lunes 20, se realizó el cine foro “Las 13 Rosas”, con la participación especial de la Embajada de España, y el miércoles 22 la asociación civil Mujer y Ciudadanía le dio la palabra a una académica, una miss y una representante diplomática para inspirar en el acto que llevó a cabo en el Auditorio Principal con motivo de esa fecha.  

“Para este homenaje por el Día Internacional de la Mujer, tuvimos la idea de escoger tres instancias que caracterizan y escenifican lo que es Mujer y Ciudadanía. Tenemos en primer lugar, a nuestra querida Carolina Amaya, vicerrectora de esta universidad, que representa a la academia. También está con nosotros hoy la querida Milena Lukasiewicz, encargada de negocios de la Embajada de la República de Polonia en Venezuela, que representa el papel político que necesitamos las mujeres para mediar, negociar, para llegar a acuerdos, para convivir, para lograr esa sociedad que queremos cambiar. Y nuestra querida Amanda Dudamel, que representa lo que más quiere Mujer y Ciudadanía: la feminidad, la mujer femenina, la mujer que se cuida sin dejar su sensibilidad, su inteligencia, ni su preparación”, expresó Aixa Armas, presidenta de la asociación civil.

Como anfitriona del evento, Carolina Amaya fue la primera en compartir su mensaje ante un auditorio completamente lleno. Agradeció por la invitación, la asistencia de los presentes y el acto en general, e inició con una confesión:

“Cuando me solicitaron preparar unas palabras de bienvenida para hoy, pensé: Voy a escribir una reflexión importante y trascendente. Luego, tuve que asistir a varias reuniones, leer unos informes, preparar clases, tuve que llevar y buscar a mi hija al colegio, preparar loncheras, acompañar tareas, redactar un ensayo, hacer un adelanto de tesis doctoral, sin contar los platos lavados, las camas tendidas… Y dije: bueno, esta soy yo y esta son muchas. De eso voy a hablar, muy brevemente, de nuestra identidad como mujer. 

La Universidad Monteávila tiene más del 70% de mujeres en cargos administrativos, de coordinación y autoridades. Somos muchas aquí, y lo digo con orgullo, que comparten mi misma experiencia. Trabajamos y tratamos de conciliar la familia y el trabajo, porque al fin y al cabo la mujer se desenvuelve en muchos ámbitos y ninguno excluye al otro. Tenemos que procurar vivirlos todos con el mayor amor, compromiso y honestidad posible. Por esto, creo también que como mujeres tenemos que dejar de lado la exigencia de perfección, pero sin dejar de luchar por perfeccionarnos como personas.

Teresa de la Parra, escritora venezolana, afirmó lo siguiente: «El enemigo de la mujer no es el trabajo ni las academias, es el mariposeo mundano». Con esto se refería a la frivolidad que muchas veces nos circunda y que se manifiesta en unos estándares de un deber ser social, cultural, laboral de lo femenino, que no se relacionan con el verdadero desarrollo humano y que nos aleja de todo lo que apunta al bien, al amor y a la belleza. 

En este sentido, Juan Pablo II hizo una reflexión sobre la dignidad y el derecho de las mujeres, que comenzó con un agradecimiento que me parece justo que recordemos hoy: «Hay que dar gracias al Señor por su designio sobre la vocación y la misión de la mujer en el mundo (…) Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida…»

«…Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas».

A todas aquí presentes, mujeres luchadoras, fuertes y también a veces vulnerables, reciban una gran bienvenida y un fuerte aplauso”. 

Amanda Dudamel, Miss Venezuela 2021 y primera finalista del Miss Universo 2022, compartió lo que ha significado el último año y medio transcurrido en su vida y la admirable historia de su abuela paterna. Su presencia en la Monteávila causó revuelo entre los estudiantes y ella dulcemente accedió a tomarse la mayor cantidad de fotos posibles. 

“Este ciclo que estoy terminando me permitió entrar en un análisis de quiénes somos nosotras las mujeres venezolanas, de quiénes somos nosotras como mujeres en esencia. Fue maravilloso ir conociéndome profundamente y, como bien lo decían en el documental que acabamos de ver, somos cabeza de hogar, somos el núcleo de las familias venezolanas y eso lo tenemos que valorar, y partir de allí para adquirir ese gran poder, que después nos tiene que dar la confianza de seguir adelante y empezar a tomar acción. 

Sabemos, además, que una de nuestras banderas como país siempre ha sido resaltar internacionalmente la belleza que nos caracteriza como mujeres. Eso es muy hermoso y tiene que ser un halago, pero tiene que ser también una gran responsabilidad de cada una de nosotras de mostrar que no es solamente belleza física o estética, es una belleza interna que va de la mano con ese poder que tenemos de hacer grandes cosas.

 Yo quiero contarles un poquito desde lo personal, que tal vez son cosas que no he hablado mucho públicamente, de la experiencia que tengo con mujeres en mi familia, que me formaron y que me permitieron ser hoy la mujer que soy. Uno de esos casos es mi abuela paterna, que además fue la primera alcahueta cuando le dije que me iba a postular al Miss Venezuela. Me dijo: yo me voy contigo. Se regresó de España, se vino hasta Venezuela a acompañarme en esa gran aventura y a apoyarme incondicionalmente como siempre lo ha hecho.  

Su historia de vida es muy hermosa. Fue una madre soltera que formó a tres hijos y mientras tanto trabajaba, estudiaba y se graduó. Estuvo incluso estudiando paralelamente con mi padre y logró graduarse al mismo tiempo en que mi papá empezaba la universidad. Qué bonito saber que ella pudo sobrellevar todos los obstáculos de su vida y aún así brindarle también las herramientas a sus tres hijos varones, para que ellos se convirtieran en hombres exitosos.

Esa fue la mujer que me tomó la mano en esta aventura de llegar a mi país nuevamente y empezar en el camino del Miss Venezuela, que para muchos puede sonar como una experiencia superficial y un poco banal, pero realmente para mí fue tan profunda esta experiencia, porque me permitió conocerme tanto como mujer, que hoy miro atrás y agradezco infinitamente a la vida por haberme dado esta oportunidad”. 

Milena Lukasiewicz, expresó su admiración por la mujer venezolana, habló con orgullo de la mujer polaca y se refirió a los avances y desafíos de la igualdad de género en el mundo.


A lo largo de estos años en Venezuela no solamente he comprobado que las mujeres venezolanas son hermosas, también he conocido a tantas mujeres extraordinarias, tan súper resilientes que me han inspirado en mi trabajo y en mi día a día, así que muchísimas gracias a todas ellas.

Desde la perspectiva política y diplomática me toca hablar un poquito de las mujeres polacas, que históricamente se han destacado en diferentes materias. Empezando por la constitución de nuestro Estado, siempre han demostrado un trabajo duro, tenaz y mucho esfuerzo para lograr los objetivos. Es algo que tenemos en común con las mujeres venezolanas.

A pesar de las limitaciones de las épocas, de los tabúes y prejuicios, las mujeres de nuestra historia han llevado a cabo sus proyectos y sus sueños. Están las científicas, las escritoras, las deportistas, las artistas que ha logrado ser mujeres extraordinarias y al mismo tiempo mujeres comunes, de las que escuchamos aquí, las cabezas de familia, madres, esposas, pero siempre con esta fuerza interna que tenían han logrado transformar su propia área cercana para lograr sus objetivos más allá de su día a día. Tenemos varias mujeres polacas que han recibido el Premio Nobel y estamos muy orgullosos de eso.

A nivel mundial la presencia de las mujeres en puestos de liderazgo sigue mostrando una brecha con respecto a los hombres, y en el ámbito de la diplomacia no es la excepción. Pese a que en los servicios diplomáticos la presencia de las mujeres con cargo de embajador ha crecido en los últimos años, al día de hoy no llegan al 20%.

La igualdad de género es un imperativo moral y político, requiere garantizar los derechos de las mujeres y construir las mismas oportunidades e incentivos para hombres y mujeres. La autonomía femenina también es fundamental para el desarrollo social, libre e inclusivo”.